- ¿Le quieres?
+ Sí.
- Y él, ¿te quiere?
+ Sí.
- Entonces, ¿qué problema hay?
+ Ella...
- ¿Ella? Pero si ustedes se quieren...
+ Ya pero, da igual, nunca lo entenderías.
- Lo que tú no entiendes, es que es la oportunidad de tu vida, y estás ahí, sentada, esperando un milagro que no sucederá. ¿No crees que es mejor luchar, antes de quedarte esperando, sin más?
+ ¿Ves? No me entiendes.
- Pues explícamelo tú.
+ Pero si no soy yo, ni es ella...
- Entonces, ¿quién es?
+ Él.
- Pero, ¿no decías que te quería?
+ Y me quiere, pero su vida ahora está iluminada por su sonrisa, por ella. Y aunque digas que es mejor luchar, de esta manera él sufrirá; solo quiero lo mejor para él.
- Y lo mejor para él, es lo peor para ti...
+ Pero si fuera al revés; lo peor para él, sería lo peor para mí.
- Entonces, ¿le esperarás?
+ Todo lo que la vida me permita esperarle.

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