lunes, 2 de mayo de 2011

"Adios, promesas rotas".

Hoy quisiera confesar algo. Algo que llevo guardando dentro mucho tiempo atrás. Algo, que solo yo sé. Y que solo una pequeña hoja guarda. Algo, una historia; él. 
Hoy estoy sentada, frente a una gran hoguera. En medio de la nada, y teniendo esta hoja arrancada de mala manera entre mis manos; en medio de todo.
Hoy, quisiera leer, una vez más estas pequeñas palabras, que un día, fueron grandes.
Querido diario:
Hoy estás espléndido, como cada mañana. Te daré las gracias por escucharme, una vez más. Hoy me siento generosa. Pienso que el mundo gira perfectamente. Que los niños juegan en el parque como deberían de jugar. Que todo está en su lugar, y yo en el mío. Diario, gracias por acompañarme, en este camino hacia la felicidad. En la que él me ayuda a conseguirlo. Él es lo mejor que me ha pasado en la vida, te lo prometo. Ayer, me juró amor eterno. Hoy seguro que nos veremos de nuevo. Y como cada día, me susurrará al oído millones de veces que me ama. ¡Dios, adoro cuando hace eso! Lo hace perfectamente, sus labios redactan a la perfección esas palabras, y su voz, no puede ser más perfecta. Él es perfecto, todo él es perfecto. Sé que no me fallará nunca. Diario, he aprendido, en un mes, a vivir en total felicidad junto a él. Y estoy segura de que si lo pierdo, nunca aprenderé a vivir sin él siquiera, imagínate olvidarle. Nunca nadie me ha echo sentir como él hace. Con esas palabras, con esos besos, con esos abrazos. Diario, sé que te vuelvo loco, pero es que sus abrazos, son los mejores abrazos que una persona puede sentir. Mucho mejor que los abrazos que te doy, cuando termino de hablarte de él. Son mágicos. Me hacen sentir especial. Realmente especial. Como él. Muy especial. ¿Sabes qué? Nunca me alejaré de él. Ya lo tenemos todo planeado. Nos casaremos, viviremos en Nueva York. Él se hará un famoso actor, y yo una famosa actriz. Haremos películas juntos. Nuestros hijos saldrán con dotes de famosos. Y seremos las personas más felices de todo el mundo entero. ¡Prometido! 
Bueno, voy a verle de nuevo, dice que tiene algo muy importante que decirme, será que me ama, como siempre. ¡Qué feliz me hace!
Adios diario.
Hoy, lloro. 
Hoy, no está.
Hoy, aprieto con fuerza esa pequeña hoja contra mi pecho, y la arrojo al fuego.
"Adios, palabras. Adios engaños, mentiras, ilusiones, esperanzas. Adios, promesas rotas".



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