Mándame un beso. No lo quiero por e-mail, ni por carta. No lo quiero en un sobre, ni en un paquete. No lo quiero seco, ni mal mandado. Simplemente, mándame un beso, que vuele. Que, como una pequeña mariposa, haga surcos en el aire, creando corazones. Que revolotee por todo el exterior, preparándose para adentrarse en un nuevo mundo. Que sea ligero, pero a la vez, cargado de amor. Mándame un beso, de color rojo pasión. Que sepa dulce. Que sea despacio, y largo. Mándame un beso, que vuele, con un fin, con un destino, con una meta. Mis labios. Y que al posarse en ellos, se desvanezca, como si hubiera nacido, solo para mí. Como si su destino de la vida, fuera posarse levemente en mis labios, para allí, poder morir en paz. Mándame un beso, que vuele, y que sobretodo, haga volar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario