- Estoy mal...
+ ¿Por qué?
- Por ella.
+ ¿Qué ha pasado?
- Se ha acabado todo.
+ Tranquilo, seguro que se arreglará...
- No, no se arreglará nada. Ha llegado el fin, ya está.
+ Podrás ser feliz sin ella.
- ¿Cómo?
+ Enfrentándote a todo, sin miedo. Con la cabeza bien alta, y una gran sonrisa en la cara. Primero asegúrate, de que los recuerdos están borrados. De que todas las fotos, conversaciones, vídeos, canciones, etc; están totalmente borrados. Y no solo me refiero en el ordenador, o en el móvil, sino en tu mente, y en tu corazón. Asegúrate de que no rondan por tu interior, o por tu exterior. Luego, ya todo irá poco a poco. Puede que te cueste mucho olvidarla, conseguir sonreír sin ella. Pero algún día lo conseguirás. No sé si será cercano, o lejano; pero lo conseguirás. Aunque realmente, no prometo nada, ya que todo esto no me sirvió para nada, cuando era yo la que estaba en tu situación. Cuando era yo la que soñaba con sus besos, con poder rozar su piel sin miedo. Cuando era yo la que extrañaba todo lo relacionado con él.
- Por lo menos lo olvidaste...
+ No, nunca lo he echo.
- ¿Todavía sigues enamorada?
+ Desde el primer día que lo vi.
- Y ¿quién es él?
+ Ya, realmente, es inevitable ocultarlo... Y es que nunca te he olvidado, amor.

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