jueves, 1 de diciembre de 2011

Sólo hace falta madurar.

Sólo hace falta madurar, para aprender que la vida es un regalo, que hay que vivirla con paciencia, y que todo lo que nos pasa, todo lo que vivimos, todos los momentos, tanto buenos, como malos; valen la pena. Que no hace falta toda una vida para querer a una persona, siempre depende de su forma de ser y de la manera que encaja contigo; es como cuando encuentres a tu media naranja, que te darás cuenta de que no hará falta tres años, o cuatro para quererle de verdad, sino que en dos días, ya sabrás hacerlo de sobra. Para aprender que los regalos más grandes no están en venta, ni son materiales, sino que están archivados en nuestro corazón, como los mejores días de nuestra vida, o los momentos más maravillosos jamás vividos. Que los verdaderos amigos son increíbles, que merece la pena perder el tiempo de tu vida con ellos, pero que no estarán siempre; por eso hay que saber aprovechar cada momento al lado de todas esas personas que han estado cuando tú has estado mal, y sentir que no se irán nunca, aunque algún día sea así. Para aprender que los abrazos son la muestra de amor o amistad más grande que existe, que transmiten energía, y que pueden hacerte sentir la persona más feliz del mundo. Que tu familia no tiene precio, y que a pesar de todo, te quiere más que nadie. Para aprender que el amor, es amor en todas sus condiciones, y que no hay más que eso.

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