Acepto que me engaño constantemente, y que a nadie le gustaría saber lo que soy realmente, bajo mis mentiras. A nadie le gustaría saber lo que pienso de los demás, ni mucho menos, lo que siento. Soy diferente, quizás por lo que me han echo sentir, o por la cantidad de palos que me ha dado la vida. Pienso que poco es lo que he aprendido comparado con todo lo que he pasado. Y a veces creo, que aprendí demasiado. Soy diferente, porque mis mentiras retratan todo lo que soy, a pesar de ser mentiras.

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