+ ¿Quién?
- Ella.
+ Pero, ¿quién es ella?
- Ella, mi gran amor, mi princesa, mi mundo, mi vida. La razón por la que sonrío, por la que me levanto cada mañana feliz.
+ ¿Y a dónde se ha ido?
- Al nunca jamás. A desaparecido, para siempre. Deseo que vuelva, pero sé que no lo hará. Ahora ha llegado otra chica, todo su físico es totalmente igual, dice ser ella, pero sé que no lo es.
+ ¿Y cómo sabes que no es ella?
- Porque la chica de la que me enamoré, era una chica alegre, que cada mañana se levantaba con una sonrisa. Ella me veía, y me abrazaba, me hablaba bien, se preocupaba por mí cuando me veía mal. Era una chica, ¿cómo decirlo? PERFECTA. Era su pelo, sus ojos, su forma de caminar, su sonrisa, la manera en la que reía, como se iluminaban sus ojos al salir al sol. Adoraba cuando la picaba, con temas que le molestaban, solo para ver como me miraba con esa cara, y se viraba, siempre esperando un abrazo para olvidarlo todo. Esa chica de la que me enamoré, era la mejor persona que existía en este mundo. El mayor apoyo que una persona puede tener en su vida. Esa chica, era la que había buscado durante toda mi vida, era ella la perfección, mi presente, mi futuro. Era.
+ ¿Y que la diferencia de la de ahora?
- Simplemente, todo. Esa chica que se hace pasar por el amor de mi vida, no me ve y me sonríe, no corre a abrazarme, no se preocupa por lo que siento, casi ni me mira a la cara ya. Ahora pasa a mi lado, con la cabeza agachada, se pasa así durante todo el día. No habla con nadie, no se preocupa por nadie. Pareciera que le hubieran robado el corazón, que ahora no tuviera. Es una chica totalmente fría, distante. Le hablo, y ni siquiera se preocupa en levantar la cabeza para ver quien le habló, no, nada. Hemos hablado solo una vez; solíamos hablar durante horas. Y todavía, tiene la cara de decir que es ella, que es la chica de siempre.
+ Dentro de ella, sigue estando esa chica de la que te enamoraste. Lo sé.
- Ah, ¿si?
+ Sí.
- Pues demuéstramelo.
+ ¿Cómo?- Vuelve a mirarme a los ojos como lo hacías antes, vuelve a abrazarme, a confiar en mí. Vuelve a ser la chica que eras antes, con la cabeza siempre bien alta. Demuestra que ahí dentro, tienes corazón, y sigue importándote tu vida, y tu futuro. Entonces te creeré, y sabré que dentro de ti, está la chica de mis sueños.
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