Y una vez pensado, una vez deseado. Una vez echo. Todo se echa atrás. Y el corazón se arrepiente, y retrocede. Yo hago todo lo posible para no mirar atrás. Pero tengo que ir a por él, mi corazón se escapa de este mundo. Entonces con temor, pero con ese deber, miro hacia atrás. Y mi corazón, desaparece. "No, no, no, no". Pienso mientras vuelvo a revivir cada momento. Y corro, en busca de mi corazón. Con las lágrimas en los ojos, sabiendo que todo vuelve a ser como antes, que he vuelto a mirar atrás, que de aquí en adelante todos los días serán oscuros. Y sigo corriendo. Y vuelvo tan atrás, que me pierdo. En un momento me paro, en seco. "No me lo puedo creer". Es ese día, son exactamente sus palabras, es él. En ese momento, todo tiembla, siento un gran escalofrío dentro de mí. Es como si algo hubiera desaparecido, para siempre. Me empieza a doler fuertemente el pecho, caigo contra el suelo. Todos los recuerdos me rodean. No hay señales de mi corazón. Entonces lo entiendo. Todavía acostada en el piso, miro al frente. Hay un pequeño trozo de algo, rojo. Me acerco, arrastrándome. Lo cojo entre mis manos, y dentro de mí, siento algo, pequeño, pero algo. "Mi corazón a muerto, mi corazón se ha roto". Entonces el dolor desaparece. Y con él, el trozo de corazón. Desaparecen millones de destellos que iluminan toda la sala. Eran otros trozos de él. Pero claro, eran. Ya no hay corazón, ya no. Me levanto, ya sin ningún dolor. Miro al frente y me digo, "Ya no tienes corazón, ahora tienes que aprender a vivir sin él. Tienes que aprender a ser feliz, sin ni siquiera sentirlo. Ahora eres una nueva persona. HOY empieza tu vida".

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