Parece fácil, totalmente sencillo. Decir un "te quiero". Un simple "te quiero". Para algunas personas, no hay nada más simple, que plantarse frente a esa persona especial, y soltar todo lo que sienten. Yo pienso, que no lo es. Para nada. Pienso que decir un "te quiero", de verdad; es difícil. Pienso que es un momento de verdad, un momento clave. En el que puedes cambiar todo, o nada. Un momento, en el que las cosas se ven, por una vez, claras. Un momento, en el que puedes convertirte en la persona más feliz del mundo, o en la más desafortunada. Y sobretodo, un "te quiero", da miedo. Mucho miedo. ¿Qué pasaría, si no sintiese lo mismo? Ni a la persona con el corazón más frío del mundo, no le dolería un "yo no", de esa gran persona. Tanto miedo, de escuchar esa respuesta. Pero a veces, es mejor escucharlo, sufrir, y más adelante, seguir, con la cabeza alta; a esperar, que se digne a decirte ese "te quiero", y quedes siempre, esperando algo, que nunca llegará. Es triste, pero verdadero. Es la vida, es la lucha, por una felicidad plena. Es amor.

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