+ Tengo ganas de gritar.
- Grita.
+ ¿Pero qué grito?
- Lo que tú quieras.
+ No, venga, dímelo tú.
- Grita la verdad.
+ ¿Sobre qué?
- Sobre lo que realmente sientes.
+ Eso no es difícil.
- Demuéstralo.
+ Observa... ¡El chico que está a mi lado es perfecto, y lo amo con todo mi corazón!
- He dicho que gritaras la verdad.
+ ¿Insinúas que he mentido?
- No lo insinúo, lo afirmo.
+ Pues he dicho la verdad.
- Demuéstralo.
+ ¿Cómo?
- Bésame.
+ Eso tampoco es difícil; es más, me parece que para mi corazón, no hay nada más sencillo.

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