Querido imperfecto:
Sé que esperabas mi carta, pero creo, que, a pesar de que la esperabas, esta te va a venir de sorpresa.Siempre dices que querrías tener algo conmigo, que sería perfecto. Quieres que me lance, quieres estar conmigo; y te quejas, porque yo no quiero. ¿Pero quieres saber por qué todavía no me he lanzado? Simple. Por miedo. Por miedo, a que después de tanto: "Tú eres especial, no eres como las demás"; me dejes de lado, como si fuera igual que todas. Por miedo, a caer en el olvido. Pero no un olvido cualquiera, no. El olvido más grande, y más cruel, que existe. Tu olvido. Sí, ese olvido doloroso, y empapado. Empapado, de lágrimas. De chicas, hundiéndose en sus propios llantos. Chicas, que han pasado por lo mismo que yo, y que ahora están ahí, escondidas, en lo más profundo de tu olvido, inmenso. Por esa simple, y a la vez, gran razón, todavía no te he besado, todavía no te he dicho todo lo que siento por ti; aunque lo desee. Y ahora, aunque me queme el corazón, te diré, que no creo en tus palabras. Que cada "te quiero", cada "te amo"; no han servido para nada. Porque sí, tienes razón, yo no soy como las demás. A pesar de que esa frase se lo has dicho a cincuenta chicas, que han pasado antes de mí. Sí, tienes razón. Y por ello, hoy, te digo adios. No te digo un "hasta luego", ni un "hasta mañana". Ni siquiera un "hasta el año que viene". No, te digo adios. Un simple adios, para siempre. Quizá luego me arrepienta, pero es por mi bien. Así aprenderé, y seguiré adelante, y podré sin ti. Te parecerá extraño, muy extraño. Pero es así. He terminado con nuestra historia, justo antes de empezarla.
Firmado:
Una chica especial, de verdad.

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