- ¿Por qué sigues llorando por él?
+ Porque le quiero.
- ¿Y qué? Mira, yo también he pasado por lo mismo que tú, y le quería, pero ya no lloro.
+ El dolor se mide por el querer...
- ¡¿Insinúas que lo quieres más de lo que yo lo quise?!
+ No, insinúo que el dolor no viene con instrucciones.
- ¿Qué quieres decir con eso?
+ Quiero decir, que el dolor, no se marca con un principio, y un final, el dolor sigue ahí, hasta que desaparece. Depende de cómo sea el motivo, y la persona; acabará antes o después. Nunca nadie ha dicho: Hoy dejo de sufrir. Y ha dejado de sufrir. Porque entonces nunca había sufrido verdaderamente. Lo que te quiero decir, es que no sigo llorando porque quiera, si no porque mi corazón me obliga a hacerlo. Y eso es lo que me hace saber, que le quiero, de verdad.

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